jueves, 4 de febrero de 2010

ANGELES SIN MEMORIA

Cuando digo angeles,
quiero decir almas.
Quizas las almas transmutan
los cuerpos de las personas
en algun momento
de alguna vida.
Quien se enamora de un cuerpo
corre el peligro
de no advertir
un cambio de espíritu.
Puede de pronto
estar amando a otro
sin darse cuenta.
Es más, creo que las almas
no tienen memoria.
Por eso siento que
ángeles sin memoria
me acarician al borde
de los abismos.
Siento que me duermo.
Me empujan, me rascan,
me besan en los labios.
Me escarban la sonrisa,
me tocan la entrepierna.
Me nombran
y me olvidan.
Yo sé que intentarán/
Lucharán por/
Tratarán de/

Desalmarme.

Miguel Ferrer - 2009

sábado, 16 de enero de 2010

Como debe ser

Qué busca el que busca
debajo de las piedras,
leyendo la arena,
buscando las marcas,
siguiendo los rastros.

El indio prueba el agua
y sabe lo que arrastra
y lo que pasó río arriba.

El ganso vuela incansable
siguiendo líneas magnéticas
que le orientan
en su migración.

Como el salmón.
Como el escarabajo
olfatea a la hembra en celo
y parte enceguecido a buscarla.

Y la encuentra.

Como el tallo, hacia arriba.
Y la raíz, hacia abajo.
Donde abajo no es más
que hacia el centro
de la Tierra.

Y arriba es al sol.
Como vos. Como yo.
Como debe ser.

Miguel Ferrer - 2009

viernes, 11 de diciembre de 2009

Cosas que hacen click

Una conexión umbilical,
un nudo desatado,
un “vos sos yo”.

Un mando a distancia.

La gota de lluvia
que afloja el guijarro
que aguanta a la roca
que contiene el dique
que inunda la aldea...

Una comprensión,
estar en lugar del otro,
sentir que el otro está
en tu interior.

Golpeando el cristal
de tu ventana,
pero desde adentro.

Un fluido, un liquido, un gas
que envuelven el alma.

La leen, la interpretan
Y la liberan.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Poema para Ella.

Busco.
Tu cuerpo temblando,
el botón de rellamar
manchado de sangre.

El mensaje escrito con la izquierda.

Papel entre los dedos...

Ventana, cuadro, cortina,
placard, ventana, cuadro,
cortina...

giran.

En cambio,

la promesa, la lucha,
y la distancia,

están...

quietas.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Universo Subjetivo

Una casa sin ventanas
donde vive un niño triste
que conoce un solo mundo:
el Universo es su casa.

No lee ni habla con nadie,
no tiene amigos ni escuela,
no ha visto el cielo ni el mar,
solo vive con su abuela.

Sólo conoce las formas,
los olores y sonidos
y el sabor de las comidas;
y aunque viera no vería
más que paredes sin vida.

Hay puertas en la cocina,
en las alcobas y el baño,
y también en la despensa
que se abren y se cierran.

Pero hay una puerta enorme
que siempre cerrada está.
Él sueña que es de papel
como esos sobres que llegan
de vez en cuando y se pasan
por debajo de esa puerta.

Afuera debe haber agua
porque la abuela abre el sobre
y caen gotas de lluvia.
Gotas…
de agua salada.

Miguel Ferrer - 2009

jueves, 24 de septiembre de 2009

De frente

La luna parecía
la sonrisa del gato de Cheshire
y Alicia ya crecida
cuidaba los niños en su casa
mientras yo de pie,
tan lejos y tan cerca,
sobre las vías de un tren
que ya nunca pasaría,
escuchaba un grupo de pop jazz
de espaldas al río.
Y de frente,
el recuerdo de una tarde
y un error
y una herida.
Y de frente,
de frente la vida.

Miguel Ferrer - 21/09/09

domingo, 6 de septiembre de 2009

Algo de Sábato

"Y en aquel reducto solitario me ponía a escribir cuentos. Ahora advierto que escribía cada vez que era infeliz, que me sentía solo o desajustado con el mundo en que me había tocado nacer. Y pienso si no será siempre así, que el arte de nuestro tiempo, ese arte tenso y desgarrado, nazca invariablemente de nuestro desajuste, de nuestra ansiedad y nuestro descontento. Una especie de intento de reconciliación con el universo de esa raza de frágiles, inquietas y anhelantes criaturas que son los seres humanos. Puesto que los animales no lo necesitan: les basta vivir. Porque su existencia se desliza armoniosamente con las necesidades atávicas. Y al pájaro le basta con algunas semillitas o gusanos, un árbol donde construír su nido, grandes espacios para volar; y su vida transcurre desde su nacimiento hasta su muerte en un venturoso ritmo que no es desgarrado jamás ni por la desesperación metafísica ni por la locura. Mientras que el hombre, al levantarse sobre las dos patas traseras y al convertir en un hacha la primera piedra filosa, instituyó las bases de su grandeza pero también los orígenes de su angustia; porque con sus manos y con los instrumentos hechos con sus manos iba a erigir esa construcción tan potente y extraña que se llama cultura e iba a iniciar así su gran desgarramiento, ya que habrá dejado de ser un simple animal pero no habrá llegado a ser el dios que su espíritu le sugiera. Será ese ser dual y desgraciado que se mueve y vive entre la tierra de los animales y el cielo de sus dioses, que habrá perdido el paraíso terrenal de su inocencia y no habrá ganado el paraíso celeste de su redención. Ese ser dolorido y enfermo del espíritu que se preguntará, por primera vez, sobre el por qué de su existencia. Y así las manos, y luego aquella hacha, aquel fuego, y luego la ciencia y la técnica habrán ido cavando cada día más el abismo que lo separa de su raza originaria y de su felicidad zoológica. Y la ciudad será finalmente la última etapa de su loca carrera, la expresión máxima de su orgullo y la máxima forma de su alienación. Y entonces seres descontentos, un poco ciegos y un poco como enloquecidos, intentan recuperar a tientas aquella armonía perdida con el misterio y la sangre, pintando o escribiendo una realidad distinta a la que desdichadamente los rodea, una realidad a menudo de apariencia fantástica y demencial, pero que, cosa curiosa, resulta ser finalmente más profunda y verdadera que la cotidiana. Y así, soñando un poco por todos, esos seres frágiles logran levantarse sobre su desventura individual y se convierten en intérpretes y hasta en salvadores (dolorosos) del destino colectivo."

Ernesto Sabato, Sobre Héroes y Tumbas.